El Columpio
domingo, 20 de julio de 2014
Roce in...voluntario
Es una pareja que tiene compatibilidad con nosotros. Somos colegas por lo que eso nos da una ventaja para conversar y relacionarnos mejor. Veámonos en una plaza comercial como Plaza Universidad en el café Punta del Cielo.
No estoy muy seguro de querer hacer algo con ellos-dijo Pax- pues creo que me sentiría más agosto en explorar solo una relación profesional y hacer algo con un colaborador no me gustaría para nada. Lo entiendo-dije yo- pero vayamos solo a conocerlos.
La plática empezó en los aspectos profesionales, lo que nos gustaba hacer, como habíamos llegado a ese terreno. En ciertos momentos de silencio, se percibía la intención de preguntar algo más. Estábamos ahi para explorar la idea de algo más, de pasar al terreno más interesante, de volver a experimentar la adrenalina que genera el solo imaginar que puede pasar... algo más.
Ella, sonriente siempre y en momentos con su mirada fija en mi...solo los suficientes segundos para que las hormonas se aceleraran lo suficiente para comenzar a imaginar lo que podía pasar después. ¿Cómo será en ese momento? Podía adivinar senos grandes debajo de su blusa y sweater de tela tejida. Poniendo cierta atención se adivinaba un pezón grande que acariciaba la tela de sus prendas y quería estar presente en nuestras conversación. Verla así aceleraba más el tan solo imaginarla sin sweater.
Al ritmo del café de no tan buen sabor surgió la primera revelación, en ellos acerca de la primera experiencia que vivieron con una pareja cubana. Ella desinhibida pedía algún juego de cartas que ayudara a entrar en calor, quitarse una a una las prendas y generar ese morbo dulce de ir viendo como se quitan las personas la ropa, disfrutando cada paso, adivinando cada curva, esperando una revelación final que en la espera se goza. El final puede ser muy bueno pero el camino es inquietante.
En nuestro caso habíamos experimentado ya el acudir a un lugar nudista. Un hotel muy atractivo al que llegamos con la invitación de All Inclusive, Clothes Optional. La sola idea era muy provocadora aún cuando no entendiéramos el concepto ni alcanzábamos a vislumbrar el alcance de la palabra opcional. En nuestro primer viaje nos sorprendimos de lo placentero que resultó el atreverse a deslizar el traje de baño encima de un camastro con mirada a un par apacible, en el que las olas se funden con el color del cielo y el viento choca suavemente con nuestros cuerpos desnudos. Esa emoción de desvestirse en un playa con muchas personas a nuestro alrededor fue inolvidable, pues las únicas miradas inquietas fueron las nuestras. Para los demás lo raro hubiese sido que alguien se mantuviera con alguna prenda encima.
Escuchar esas experiencias, en una primera reunión generó varios efectos en los 4. Fue obvio el incremento en la temperatura, las miradas de todos eran por momentos más abiertas, las sonrisas llenas de coquetería con la presencia de la siempre fiel adrenalina que gozaba de pensar que nuestra conversación fuese escuchada y generara inquietud acerca de las personas que hablaban de tales temas. Esa percepción se confirmaba con las sensación de tener miradas enfocadas en nuestra mesa que al buscar enfrentarlas por un segundo eran bajadas de forma intempestiva y seguidas por un gesto de cierta desaprobación.
En la ida y vuelta de ideas provocadoras y sonrisas seductoras percibí un contacto en mi pierna, lo cual era natural pues las mesas son pequeñas de forma cuadrada y con solo estirar un poco de más el pie es muy posible el contacto involuntario. La segunda vez que sentí el roce empecé a imaginar que podía no ser tan involuntario por lo que dirigí mi mirada hacia ella y obtuve de su rostro el esbozo de una sonrisa acompañada de una mirada directa y un poco nerviosa. Bastó el roce con la presunción de acto decidido para experimentar una gran erección y sentir en mi cuerpo un ritmo acelerado. Un solo roce era capaz de provocar todo ello, como si el suave contacto con mi pierna se conectara con miles de neuronas de mi cerebro que asociaban el roce con un acto de deliberado erotismo. Correspondí al roce con suavidad y de inmediato su mano izquierda se tomó el pelo como si lo peinara con suavidad mientras su rostro volteaba hacia otro lado como si se tratara de una niña que desea que su travesura pase desapercibida. Pude sentir entonces como el roce era ya total, y no solo de su talón acariciando mi pierna sino de un pie desnudo que ascendía por mi pierna hacia mi rodilla. Ahí surgió una conexión especial. Un roce in...voluntario abrió una ventana a un mundo factible de intenso placer.
Minutos después nos levantamos de la mesa para despedirnos, no sin antes mencionar que debíamos planear ya una segunda salida pues todos nos habíamos sentido agosto. Ella de pie se acercó a uno de los cajeros para pagar el estacionamiento. Al introducir su boleto me acerqué lo más que pude a ella y puede descansar mi cuerpo en su trasero. Fue obvio que ella percibió mi erección pues se hizo ligeramente hacia atrás y al salir su boleto volteó hacia mi y apretó con sus dientes el labio inferior.
Ese gesto me hizo ver que se había establecido una gran química que anunciaba mucho más.
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